14 marzo 2011

Viajes. Jose en Escocia. 8

Día 8

Hoy el día prometía, ya que amaneció muy soleado y la visita a la ciudad de York merecía un día así. Fuimos a pedir información a la recepción del camping, y, como siempre muy amablemente nos fue dada. El único problema es que había que coger el coche para ir a la ciudad, a pesar que le decía que cogeríamos el autobús. Yo no quería, pero la señora con una sonrisa británica nos dijo que lo intentáramos. Así que no tuvimos más remedio que rápidamente poner la furgo en posición de viaje, recogiendo rápidamente todas las cosas y encaminarnos al centro de la ciudad. Gracias de nuevo a nuestro GPS que nos indicó muy bien un aparcamiento situado a 500 metros del centro.

York  es un de esas ciudades  que nunca se olvidan. No es muy grande pero tiene una catedral imponente. Cuando entramos estaban en una celebración y tocaba un órgano una melodía de esas que parecen que se mueven hasta los cimientos de la catedral. Su bóveda es altísima con una vidrieras preciosas y altas y tiene unas torres bellísimas. Pero si hay algo que llama la atención son sus calles del centro histórico con ascendencia vikinga. La forma de los techos de sus casas son a dos aguas como las casas del norte de Europa. Pasear por sus calles peatonales es un placer. Al fondo se ve el castillo con forma redonda. 

Desde cualquier parte de la ciudad se ve las torres de la catedral o algunas de las agujas de sus iglesias.

 Llegamos el domingo y había un concurrido y bonito mercadillo en el centro de la ciudad. Hay puestos que venden mantelillos y utensilios  para el té, aunque hay muchas y bonitas tiendas dedicadas exclusivamente a ello .  Nos sentamos al borde del rio a ver sus puentes y tomamos un poco el sol que no calentaba, sino que acariciaba y era muy agradable. 

Hay  cantidad de patos, cisnes y diversos pájaros que están en los alrededores del castillo y en el rio, y que se acercan a las personas. Le dan un color muy bonito a la ciudad.
Hay mucha gente paseando  perros propios de la región Yorkshire.

Ya por la tarde el tiempo se nubla un poco y parece que va a llover, no se sabe, el tiempo aquí es impredecible.

Ya de vuelta en el camping le he preguntado a un señor cual es el mejor lugar para ver la muralla de Adriano, éste no sólo me ha ayudado sino que han salido otros dos señores con sus mapas y uno de ello se ha conectado a Internet para darme toda la información posible. La verdad me sorprende tanta amabilidad, aunque a estas alturas debería estar acostumbrado.

Son las seis de la tarde y parece que en contra de lo que creía, no lloverá, todo lo contrario, hace un sol muy agradable que invita a pasear por este bonito lugar rodeado de animales. Hemos vuelto a ver los caballos para que las niñas los toquen y  ver a las ovejas. Los cuervos vuelven a graznar y en el camping la gente sale a tomar el sol.

Cuando ya nos preparamos para dormir, oímos unas voces en español que nos llaman la atención, son dos familias canarias que vienen de Escocia y van hacia Londres, comentamos nuestras experiencias de viaje y nos disponemos a dormir, mañana toca viaje.

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